Neurociencia: Obsesión por la tecnología

¿Es la tecnología adictiva por sí misma? ¿Cuándo su uso habitual deja de ser saludable? ¿Cuáles son las adicciones más comunes y cómo reconocer las señales de alerta? ¿Es posible usar la tecnología a favor? ¿Qué beneficios ofrece su uso adecuado?


La tecnología y sus avances reportan un gran número de beneficios, tanto de forma individual, social, laboral, como académica. Los progresos en el área de salud y educación favorecen enormemente en términos de sociedad, pero más allá de las ventajas que esto implica, existen algunos puntos a revisar.


El principal problema que enfrenta la tecnología, no son sus novedosos avances, si no el uso descontrolado, el tiempo ilimitado de exposición y algunas características personales, que al combinarse, pueden desarrollar una dependencia negativa. Existen factores de personalidad y estilo de vida, que aumentan las probabilidades de desarrollar adicciones hacia el uso de la misma, como son la tendencia al aislamiento, problemas de autoestima, hiperactividad, diversas dificultades afectivas o sociales, personalidad dependiente, introversión, alteraciones emocionales o simple aburrimiento.



Se conoce como tecnofilia a la obsesión que desarrollan algunas personas por el uso de la tecnología. En estos casos de adicción, el nivel de ansiedad se incrementa evidentemente, por no tener alcance una conexión de internet, un dispositivo móvil o algún otro equipo tecnológico.


La población mayormente vulnerable son los niños y adolescentes, ya que es una etapa crucial del desarrollo, que puede derivar en diversas problemáticas emocionales o retrasos cognitivos, con graves consecuencias personales, académicas o sociales. Es importante no utilizar en exceso los medios virtuales, como "niñeras electrónicas" o pasatiempos sin supervisión responsable. Los jóvenes y adultos, no están exentos a experimentar esta dependencia.


Los estímulos químicos en el cerebro a partir de esta adicción, provocan su mantenimiento. Existe un neurotransmisor encargado de satisfacer impulsos y concentrar la atención en las recompensas inmediatas, que al convertir estas ganancias condicionadas en hábitos, aumenta la necesidad de repetición y nivel de intensidad. Si las recompensas son impredecibles, el efecto adictivo se multiplica. Esta sustancia química involucrada en todas las adicciones, es la dopamina, conocida también como la hormona del placer.



¿Cómo se pueden usar a favor, los medios tecnológicos y las redes sociales?


- Limitar el tiempo o programar horarios adecuados para su uso.

- Tomar las medidas de precaución necesarias, considerando los rangos de edad.

- Fomentar un estilo de vida saludable, que incluya actividades deportivas y sociales.

- No compartir datos personales, familiares o financieros.

- Verificar previamente los códigos de seguridad, privacidad y filtros de acceso de cada medio.

- Educar a los menores con los reglamentos, horarios y precauciones debidas.

- Evitar recibir o silenciar las notificaciones constantes que estimulen la dependencia.

- Eliminar aplicaciones innecesarias y activar el control parental para los niños.

- Programar reuniones sin dispositivos o con tiempo de conexión limitada.

- Diminuir la compañía del celular, en lo posible no llevarlo a todas partes, aún en el hogar.

- Ubicar los dispositivos tecnológicos en otra habitación, sobretodo a la hora de descansar.

- Comprender que los colores, los sonidos y ciertas características, programan mentalmente la sensación de necesidad y dependencia. Tomar conciencia de ello para frenar los impulsos.



Una de las adicciones más reconocidas, es la obsesión por el teléfono móvil. Se conoce como nomofobia al miedo irracional de pasar tiempo sin el celular a la mano, perder el dispositivo, no tener conexión o agotar la batería lejos de un cargador. Los síntomas más comunes abarcan desde la desesperación por no tener el dispositivo al alcance, como experimentar alteraciones del sueño, dependencia por exceso de horas en su uso, falta de atención al entorno, revisar el teléfono frecuentemente, angustia, necesidad excesiva de contestar llamadas o mensajes rápido, así como recibir respuestas velozmente, de lo contrario, desarrollan carencias afectivas, baja autoestima o altos niveles de irritabilidad.


Otras adicciones relevantes son el uso ilimitado de las redes sociales, los videojuegos, las compras en línea, los juegos de azar, el abuso y la pornodependencia o el uso de ciertas aplicaciones por internet. Cabe mencionar, que algunas personas cambian sus actividades y relaciones afectivas en la vida real, por pasar el tiempo en la fantasía virtual como refugio emocional.



¿Cómo identificar una posible adicción tecnológica?


- Tiempo excesivo de uso, aún en horarios inadecuados o lugares prohibidos.

- Chequeo compulsivo de dispositivos, conexiones o notificaciones.

- Ansiedad por separación y evitación temporal de los medios virtuales.

- Necesidad de estar constantemente conectado o de buscar aprobación social.

- Obsesión por lograr objetivos, ganar recompensas o subir de nivel.

- Fluctuaciones de humor por la falta de estímulos virtuales.

- Aislamiento afectivo o social, por preferir el uso de tecnologías.

- Interacción social dependiente o exclusivamente virtual.

- Ausencia de responsabilidades académicas o laborales.

- Desempeño deficiente en tareas simples o rutinarias.

- Atención dispersa, impaciencia y distracciones continuas.

- Trastornos del sueño o descanso insuficiente por su continuo uso.

- Estados de ánimo inestable e irritabilidad frecuente.

- Desinhibición conductual virtual o comportamiento hostil.

- Refugio virtual en los medios por esperiencias traumáticas.

- Desórdenes sexuales y tendencia a relaciones tóxicas coadictivas.

- Problemas familiares o de pareja por el exceso de uso y gastos correspondientes.

- Afectaciones económicas por compras compulsivas o innecesarias.

- Pérdida gradual del control personal y conductas de manipulación.

- Predisposición a la dependencia química o problemas de salud en general.

- Problemas alimenticios, que involucran la pérdida o el aumento de peso.

- Posible desarrollo de cuadros de depresión o ansiedad.

- Daños oculares o auditivos irreversibles y dolores musculares.

- Descuido del aspecto, postura física e higiene personal.

- Evitación de actividades deportivas, culturales o recreativas.

- Problemas en el área de trabajo por desmotivación o carencia de tolerancia.

- Preferencia de medios tecnológicos por encima de otras actividades.

- Molestia o incomodidad al hablar del tema, límites o consecuencias.


Generalmente, son los familiares o personas cercanas quienes desarrollan la preocupación inicial por una posible adicción, ya que quienes lo padecen suelen negar su condición. La falta de aceptación por el exceso de tiempo o dinero en ello, la creencia de que los demás exageran y la idea errónea de tener el control de dejarlo cuando quieran, son los principales obstáculos para solucionar el conflicto. La realidad, es que comúnmente cuando intentan dejar estas acciones adictivas, es cuando se dan cuenta de la real e intensa ansiedad, así como los daños colaterales causados por la fuerte necesidad que han desarrollado al respecto. En muchas ocasiones, es necesaria la intervención terapéutica profesional.



Si bien, el uso excesivo o inadecuado puede tener consecuencias negativas, también existen muchas ventajas y necesidades que estos progresos pueden prometer y cumplir. Contar con la información a favor y en contra, ayuda a encontrar el punto medio favorable.


¿Qué beneficios ofrece el uso adecuado de la tecnología?


- Avances médicos y científicos con mayor rapidez.

- Simplificar procesos administrativos y académicos.

- Estimular el desarrollo de habilidades técnicas.

- Mejorar la comunicación a distancia.

- Mayor información al alcance de todos.

- Apoyo educativo y amplios rangos de aprendizaje.

- Experimentar cercanía desde cualquier lugar.

- Oportunidad para conocer el mundo y sus culturas.

- Impulsar el emprendimiento y nuevas fuentes de empleo.

- Permitir la satisfacción de algunas necesidades humanas.

- Aumentar las comodidades y opciones de entretenimiento.

- Estimular la creatividad y la innovación.


Definitivamente, los avances tecnológicos son necesarios y pueden ser positivos para mejorar el estilo de vida de todas las personas. Es responsabilidad de cada uno lograr que su uso sea favorable y evitar las consecuencias negativas, tanto en salud como en la calidad de las relaciones interpersonales.


En caso de ser necesario, buscar apoyo de terapia psicológica, para una guía profesional y un tratamiento eficaz. Para mayor información, enviar consulta vía inbox.