Salud Mental: Ejercicio Físico Vs Estrés

¿Cómo se define el estrés y cuáles son los síntomas más relevantes? ¿Qué beneficios aporta la actividad física? ¿Cómo mejorar la calidad de vida?

Comencemos por definir el estrés como una reacción fisiológica de tensión en el organismo, en la cual se activan diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación amenazante o de alta demanda. Es una respuesta natural y necesaria para la supervivencia, pero bajo determinadas circunstancias e intensidad constante, podría desencadenar problemas graves de salud. Por esta razón, el ejercicio físico moderado puede ayudar a las personas a lidiar con este estrés cotidiano, brindando numerosos beneficios en su rutina diaria.


Es recomendable iniciar con un buen calentamiento muscular y actividades de bajo impacto. Realizar ejercicio 3 veces por semana, durante unos 20 minutos o poco más, y al terminar, habituar el estiramiento de los músculos para evitar lesiones.



¿Cuáles son estos beneficios que puedo lograr?

El ejercicio físico es un conjunto de actividades motoras que activan el sistema inmunológico, mejorando el funcionamiento del sistema cardiovascular, metabólico, endocrino y nervioso. Alivia o mejora aparentemente algunas enfermedades y previene complicaciones de salud, como el sobrepeso o alteraciones de la presión arterial. Además de regular diferentes funciones básicas como el sueño, el apetito y la sexualidad.

A nivel psicológico contribuye a mejorar nuestro estado de ánimo, aumentando la sensación de bienestar. Permite la prevención o disminución de muchos síntomas de la ansiedad y reduce el nivel de estrés en el organismo.


La actividad física es muy recomendable para todas las edades, ya que brinda una mejoría de salud y por consecuencia, más años de vida con buena calidad evidente en cada etapa. Aumenta la fuerza muscular, la energía y la condición física, así como también puede ayudar a quemar calorías y reducir el apetito entre comidas.



¿El estrés presenta síntomas comunes? ¿Cómo puedo detectarlo?

Sí, en su mayoría se puede experimentar dolor abdominal, dolores de cabeza o tensión muscular, sudoración, temblores, mareos, diarreas, sensación de boca seca, problemas para deglutir o dificultades con la memoria. También se manifiesta con la dificultad para concentrarse, sentirse cansado frecuentemente, presentar hipersensibilidad o perder los estribos con mayor facilidad, además puede causar disfunciones sexuales, problemas para conciliar el sueño o pesadillas constantes.

¿Cuáles son las posibles causas?

El estrés puede provenir de cualquier situación o pensamiento de frustración, furia o ansiedad. Puede presentarse cada vez que se requiera adaptarse a cambios de rutina o etapas vitales, como empezar un nuevo trabajo o colegio, mudarse a una nueva casa, casarse, educar a los hijos, romper con una relación, una lesión física o una enfermedad. Es más común en personas que se sienten deprimidas por alguna situación específica.


También puede ser causa de reacción a algunos fármacos, ya que pueden empeorar los síntomas del estrés, así como ciertas sustancias tóxicas o alimentos, como la cafeína, el alcohol y productos del tabaco.



¿Cómo mejorar la calidad de vida?

El estrés es inevitable frente a ciertas situaciones, pero se puede manejar de diversas formas dependiendo de cada personalidad. El primer paso en general es mejorar los hábitos alimenticios, no es necesario hacer una dieta estricta, pero si comenzar por consumir alimentos saludables y bien balanceados, esto permitirá tener más energía para hacer ejercicio y como consecuencia, este sano cansancio provocará dormir mejor. Es importante reducir las cantidades de cafeína y la ingesta de alcohol o tabaco.

Tomar pequeños descansos en el trabajo, despeja la mente y permite mayor concentración. Sin olvidar equilibrar las actividades divertidas con su trabajo y sus deberes familiares, programando un poco de tiempo libre todos los días.

Para disminuir las probabilidades de sufrir estrés crónico, se recomienda combinar ejercicios de respiración, calentamiento muscular, actividades físicas de gusto personal, estiramientos básicos, relajación mental-muscular y actividades de recreación.


Otra opción es la terapia psicológica profesional, para guiar los diferentes casos de forma personalizada, desarrollando herramientas de afrontamiento y mejorando las habilidades internas para el manejo de las emociones. En caso de tomar medicamentos, revisar los posibles los efectos secundarios. Para mayor información, enviar consultas vía inbox.