Rebeldía Infantil: Tips de confrontación

¿Se considera la rebeldía una conducta normal en los niños? ¿Cómo se pueden evitar las posibles consecuencias negativas? ¿Cuáles son las recomendaciones de afrontamiento?


La rebeldía infantil es una característica común en diferentes etapas de desarrollo del niño. Su etapa más aparente se desarrolla entre los 2 a los 6 años de edad, ya que están formando su identidad y tienen la necesidad de afirmarse, para moldear su personalidad.


En estos casos, es importante conocer algunas pautas para manejar efectivamente las conductas rebeldes y contribuir al desarrollo positivo de la identidad de los niños, evitando graves problemas de conducta a futuro.



Para lograr efectos positivos es fundamental buscar el equilibrio. Es conveniente permitir que los niños puedan reafirmar su identidad y tomar algunas decisiones propias, desarrollando su autonomía y responsabilidad, pero también evitando los malos hábitos y conductas incorrectas. A pesar de que un ligero ‘toque’ de rebeldía se considera normal, si no se conduce propiamente puede desencadenar problemas graves de conducta, descontrol en las familias, pérdida de autoridad en los padres y faltas de respeto relevantes.


¿Cuáles son las recomendaciones de afrontamiento más efectivas?


1. Establecer reglas claras y evitar que se incumplan. Esto hará que el niño se sienta seguro.

2. Nunca reír de sus maldades. No permitir que levante la voz o falte al respeto a nadie.

3. Plantear distintas posibilidades. Al pedir una responsabilidad, sugerir otra actividad de su agrado. Por ejemplo: “Vamos a recoger la mesa, para poder ir después al parque”.

4. Evitar el castigo. Ante las rabietas demostrar control y calma, ignorar sus caprichos.

5. Reforzar siempre las conductas positivas, de forma verbal y afectiva.

6. Demostrar amor. Después un momento incómodo, explicar detalladamente la molestia, aclarando que no se le va a dejar de querer.

7. Dar opciones de decisión. Dentro de sus capacidades, dejar que elijan algunas cosas para permitir el desarrollo de su capacidad de decisión y autoafirmación.

8. Escuchar sus quejas. Cuando se rebelen ante algo, no imponer sin escuchar. Negociar algunas cosas, ya que su opinión cuenta, pero no son órdenes inmediatas a seguir.

8. No luchar directamente con ellos. Al entrar en una discusión sin sentido, será difícil salir sin alterarse. Ante momentos de tensión, tomar un tiempo antes de responder y explicar con calma.

9. Tener paciencia. Comprender que es una etapa normal de su desarrollo.

10. Dejar que sean ellos mismos. Educar con disciplina sin reprimir su esencia, aumenta su seguridad y autoestima, enfrentándolos a la tolerancia.


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