Neurociencia: ¿Hormona del bienestar?

Uno de los neurotransmisores más relevantes, relacionado con el control de emociones y la regulación de los estados de ánimo, es la serotonina. Es una sustancia química conocida como la hormona del bienestar, responsable de diferentes funciones vitales.


Algunas estudios significativos demuestran que los hombres producen un 50% más, por lo cual las fluctuaciones en sus niveles se experimentan con mayor intensidad para el género femenino. Otro dato relevante, es que el 90% de esta hormona se produce en el sistema intestinal y solo el 10% restante, en el sistema nervioso.



¿Cuáles son las funciones más importantes, en las que participa esta hormona?


- Controla el movimiento intestinal y el apetito mediante la saciedad.

- Equilibra el deseo sexual y la sensación de bienestar.

- Controla la temperatura corporal, la actividad motora y cognitiva.

- Regula la secreción de melatonina en el cerebro, para la regulación de sueño-vigilia.

- Induce a la división celular y el buen funcionamiento del sistema vascular.

- Desempeña un rol importante en la formación de la estructura ósea.

- Interviene con otros neurotrasmisores (dopamina, noradrenalina) relacionados con la ansiedad, la agresividad y el miedo.



El estrés, los cambios hormonales e incluso los niveles de azúcar en la sangre, pueden alterar su nivel de producción y funcionamiento. Los niveles bajos de serotonina se asocian a casos de depresión, ansiedad, ataques de pánico, trastorno obsesivo-compulsivo, problemas alimenticios, autismo, esquizofrenia, hiperactividad, irritabilidad, fobias, agresividad, insomnio, déficit de memoria, bajo deseo sexual, sensibilidad al dolor, así como alteraciones de temperatura, de saciedad y una fuerte necesidad de consumir azúcar.



¿Cómo se puede aumentar naturalmente los niveles de serotonina?


Algunas de las recomendaciones más importantes involucran la exposición diaria a la luz solar, para estimular los efectos directos de la vitamina D. Trabajar en espacios con una buena iluminación o realizar actividades al aire libre, son aliados fundamentales. Evitar las bebidas estimulantes, el alcohol y la cafeína, a causa del aumento de los niveles de cortisol y adrenalina, así como los carbohidratos simples en alimentos procesados o repostería industrial, que son antagonistas de la serotonina.


Existen algunos alimentos que pueden ayudar a aumentar los niveles de forma natural. Se recomienda integrar en una alimentación balanceada, el consumo habitual de pescado, atún, salmón, huevo, queso, avena, legumbres, almendras, frutas y verduras. Y por último, practicar el ejercicio físico regular, para minimizar los niveles de estrés, fomentar un buen descanso y mejorar los pensamientos positivos, para una mayor calidad de vida. Para mayor información, enviar consulta vía inbox.