Neurociencia: Tiroides, hormonas y emociones

¿Qué es la tiroides y cuáles son sus funciones? ¿Cuáles son las posibles causas y síntomas de sus alteraciones hormonales? ¿Existen clasificaciones y tratamiento para su diagnóstico?


La tiroides es una de las glándulas del sistema endócrino, responsable de regular la mayoría de las funciones del organismo mediante la producción de las hormonas necesarias para el buen funcionamiento del metabolismo, ritmo cardíaco, temperatura corporal, grupos musculares, ciclos hormonales, entre muchas otras funciones fundamentales.


Una alteración en las hormonas tiroideas puede derivar en trastornos emocionales y conductuales, comúnmente ligados a la ira, la ansiedad y la depresión. Esta sensibilidad a los estímulos psicológicos, provoca un desequilibrio energético, desmotivación y labilidad emocional, considerados los principales motivos de consulta en estos casos.



La tiroides está ubicada en la parte inferior del cuello, por lo cual algunos de sus padecimientos pueden desarrollar molestias en esta zona. Las posibles causas de enfermedad pueden variar desde un trastorno autoinmunitario, herencia genética, presencia de nódulos, desbalance hormonal, afecciones postparto, tratamientos médicos o el uso de medicamentos específicos, hasta el desarrollo de otras enfermedades como el cáncer. El tipo de tratamiento y medicación, depende de cada diagnóstico.


Existen diferentes clasificaciones para diagnosticar estas alteraciones, entre las más comunes destacan el hipertiroidismo y el hipotiroidismo, diferenciadas a su vez en subtipos. El aumento o la disminución de estas hormonas genera un impacto en los procesos cerebrales, lo cual afecta directamente, entre otras funciones, en la respuesta emocional y conductual de una persona.



El hipertiroidismo es una patología de la glándula tiroides, en la cual, a causa de un aumento en la actividad funcional, se produce un exceso de hormonas que aceleran el metabolismo y algunas otras funciones básicas del cuerpo.


¿Cuáles son los síntomas más comunes del hipertiroidismo?


- Nerviosismo y ansiedad

- Temblores corporales

- Hambre excesiva

- Pérdida de peso

- Metabolismo acelerado

- Diarreas frecuentes

- Hiperactividad

- Sudoración excesiva

- Visión doble (diplopía)

- Hinchazón de ojos (proptosis)

- Ritmo cardíaco acelerado

- Arritmias o palpitaciones

- Conductas compulsivas

- Cambios repentinos de humor

- Ataques de pánico

- Irritabilidad

- Insomnio

- Intolerancia al calor

- Piel cálida

- Caída del cabello

- Problemas para dormir

- Aumento de libido

- Hipersexualidad

- Alteraciones menstruales (mujeres)

- Eyaculación precoz (hombres)



El hipotiroidismo es un desórden endócrino que se caracteriza por una tiroides hipoactiva. A causa de este trastorno no se produce la cantidad suficiente de hormonas tiroideas necesarias, además de disminuír los niveles de serotonina, norepinefrina y ácido gamma- aminobutírico (GABA), así como sus efectos en el cerebro.


¿Cuáles son los principales síntomas del hipotiroidismo?


- Fatiga crónica y letargo

- Dolor muscular o articular

- Piel pálida y reseca

- Mareos o náuseas

- Nivel de colesterol alto

- Frecuencia cardíaca lenta

- Cabello y uñas quebradizas

- Hinchazón de la cara, lengua y cuello

- Inflamación de articulaciones

- Debilidad muscular

- Somnolencia excesiva

- Memoria deficiente

- Dificultad de concentración

- Estreñimiento y constipación

- Ronquera o cambios de voz

- Intolerancia al frío

- Labilidad emocional

- Metabolismo lento

- Aumento de peso

- Síntomas depresivos

- Irritabilidad y apatía

- Pensamientos obsesivos

- Disminución de libido

- Alteraciones menstruales (mujeres)

- Demencia o alucinaciones, en casos graves.


En su mayoría, las alteraciones de la tiroides afectan a mujeres. En el caso de los hombres, se pueden incluír a los síntomas algunas disfunciones sexuales masculinas, como el deseo sexual hipoactivo, retraso en la eyaculación, disfunción eréctil o impotencia sexual.



El tratamiento para estos padecimientos depende de una evaluación médica oportuna, así como el tipo de diagnóstico y medicación. El ejercicio físico regular, mantener una buena alimentación y balancear el consumo natural de yodo en algunos alimentos, resulta imprescindible para equilibrar la producción de estas hormonas tiroideas.


Se recomienda evitar la automedicación y buscar apoyo profesional para un tratamiento psicológico como parte integral de una guía médica personalizada. Para mayor información, enviar consulta vía inbox.