Sexualidad: ¿Porno-dependencia?

¿A qué se refiere la adicción a la pornografía? ¿Cuáles son sus características? ¿Qué consecuencias puede desarrollar y cuáles son las señales de alerta?


En los últimos años, han aumentado las consultas y tratamientos médicos para las disfunciones sexuales, aún en personas menores a 30 años, sin patologías orgánicas aparentes. Esto quiere decir que los problemas sexuales no son causados por alguna enfermedad o condición física, sino por estímulos externos, en su mayoría, la adicción a la pornografía y a la masturbación.


El exceso de estímulos persuasivos e innovadores en el tema del placer sexual, provoca dependencia a sus contenidos y desarrolla un alto nivel de tolerancia para la estimulación en pareja. Esta condición, a su vez, aumenta la demanda de estímulos y exige una mayor dosis para poder experimentar una mínima sensación de placer. El nivel de obsesión por algunas preferencias sexuales, puede desembocar en aburrimiento por las relaciones habituales de pareja, tomando preferencia por la autoestimulación erótica.


El consumo excesivo de este material provoca cambios en el cerebro, como la pérdida de conexiones neuronales y la resistencia a la dopamina, responsable del sistema de placer. Acostumbrar al cerebro a esta sobrecarga hormonal, afecta directamente en el deseo sexual, el desempeño y la motivación. Además de impactar negativamente en términos de salud, tanto física como mental.


La principal consecuencia de esto, es la afectación de la vida sexual tanto personal como las relaciones íntimas en pareja. En el caso del sexo masculino, este fenómeno de desensibilización provoca una desconexión cerebro-genital que termina en problemas de erección.


El tiempo de recuperación de este causal, puede tardar entre 4 meses a 3 años para lograr una erección con normalidad. Se requiere un tratamiento psicológico personalizado para evitar las recaídas y lograr la superación de la dependencia. En algunos casos, la combinación con un tratamiento farmacológico es la clave para el logro de los objetivos.


El primer paso para dejar esta adicción, provoca una etapa de planicie donde se pierde la líbido y se presenta indiferencia sexual, la pérdida de erecciones nocturnas o la aparición de síntomas depresivos. Este momento decisivo de abstinencia, es crucial para el tratamiento.



¿Cuáles son las señales de alerta frente a esta adicción?


- Empezar desde temprana edad, hasta iniciar las consecuencias físicas.

- Olvidar cumplir con responsabilidades por dedicar tiempo a la pornografía.

- Preferir el contenido pornográfico, en lugar de salir con personas reales.

- Sentimiento de culpa o vergüenza por la propia conducta sexual.

- Utilizar la pornografía para regular las emociones y calmar los altibajos.

- Gastar dinero o exceso de tiempo en material pornográfico.

- Pasar mucho tiempo viendo contenido pornográfico en internet.

- Borrar constantemente el historial del ordenador para evitar conflictos.

- Mentir socialmente para quedar bien, incluso al ser descubiertos.

- Incapacidad de dejar o controlar esta dependencia.

- Permitir o hacer cosas ilegales con respecto al tema.

- Dependencia excesiva a la masturbación o estimulación genital.

- Tener prácticas sexuales de riesgo o una conducta sexual patológica.

- Afrontar la ansiedad o el estrés, únicamente mediante la pornografía para lograr relajarse.

- Inestabilidad emocional, obsesiones sexuales y un alto nivel de impulsividad.

- Tocar fondo con las consecuencias, como perder una pareja, un trabajo o amistades.

- Arriesgarse a consumir pornografía en cualquier sitio.

- Problemas para excitarse o intimar con personas reales.

- Alta tolerancia al material pornográfico extremo, insólito o violento.

- Insatisfacción sexual constante y deterioro de la vida sexual en pareja.

- Aparición de diferentes disfunciones sexuales y problemas psicológicos.



¿Qué consecuencias puede presentar esta dependencia?


A nivel personal, los problemas emocionales y conductuales pueden deteriorar las habilidades sociales. Aumenta la tendencia a la depresión, la ansiedad o los estados anímicos negativos, que se vinculan al consumo de sustancias nocivas, tabaco o alcohol. Se desarrolla el aislamiento afectivo, la inseguridad, la distorsión corporal, el miedo al rechazo y la baja autoestima, que pueden ser provocados por las altas expectativas en la imagen corporal y el desempeño sexual que este contenido implica.


En el tema de pareja, cabe destacar el fuerte distanciamiento emocional. Al principio puede incluso ser un acuerdo mutuo, pero a pesar de complacer, existe el temor a la comparación, las prácticas de riesgo y los abusos que puede generar la adicción al material pornográfico.


Las disfunciones sexuales se desarrollan desde problemas de excitación, erección o eyaculación, limitando la interacción, la intimidad y la satisfacción sexual compartida. La inestabilidad emocional generalmente se experimenta en soledad, en combinación con el miedo a no ser suficiente o no lograr cumplir las expectativas, los lapsos temporales o los patrones de comportamiento irracionalmente esperados, lo cual termina por destruir los lazos afectivos al paso del tiempo.



Estas son solo algunas de las consecuencias que esta adicción puede provocar. Esta afectación no discrimina edad, género o preferencias sexuales. Se recomienda buscar apoyo psicológico profesional para un tratamiento eficaz. Para mayor información, enviar consulta vía inbox.