Emociones: ¿Carencias afectivas?

¿A qué se refiere el concepto de carencias afectivas? ¿Cómo puede influír en la toma de decisiones o la demostración de emociones? ¿Acaso interfiere en las dinámicas interpersonales?


Las carencias afectivas se definen como la falta de atención y protección necesaria durante la infancia, por parte de los padres o tutores. Estas carencias de afecto o presencia de abusos en la niñez, pueden provocar como consecuencia distintos trastornos o patrones de conductas irracionales en la edad adulta.


A partir del punto, de que las dinámicas afectivas con los padres marcarán de cierta forma las etapas del desarrollo personal, el estilo de las relaciones con el sexo opuesto, los vínculos cercanos y la sociedad en general, se comprende que los hijos aprenden de los padres la forma en que merecen ser tratados. El estilo de crianza, el ejemplo y los mensajes que se inculcan en la infancia, se convierten en la voz interior adulta que influye directamente en las emociones, pensamientos, conductas y decisiones futuras. Las heridas parentales se cargan de forma inconsciente y pueden provocar esas carencias afectivas que lastiman profundamente la autoestima a lo largo de la vida, si no se superan de la forma adecuada.


Generalmente, los padres tratan a los hijos como se tratan interiormente a sí mismos, ya sea para empoderar o brindar confianza, como para criticar, manipular o contagiar de inseguridad. Al ser la principal figura de autoridad, seguridad y protección del niño, se pueden desarrollar fuertes conflictos internos cuando esto no se cumple. En este punto, se aprenden las inseguridades, los miedos, los celos, la falta de atención, la ausencia de disciplina, la carencia de motivación, la tendencia a la manipulación o la sumisión, la inconformidad y la inestabilidad emocional, que suelen encaminar a las personas hasta la edad adulta.



Un ejemplo relevante, es cuando las niñas que se sienten rechazadas, ignoradas, abusadas o con un padre ausente, aprenden a sentirse de la misma forma socialmente. Por esta razón, en las próximas etapas, pueden desarrollar una extrema necesidad de atención en los hombres que se comporten igual al patrón de conducta al que se acostumbró en su infancia. Se convierte en un reto inconsciente, luchar por la atención y el respeto de un hombre con características similares, para llenar el vacío de sus experiencias pasadas y demostrar a sí misma que es digna de amor. Cuando por alguna circunstancia no lo logran, buscan agradar a su pareja a toda costa, pero sin darse cuenta, solo refuerzan esa programación negativa de poca valía y aumentan la sensación de vacío, que desencadena una fuerte dependencia emocional en relaciones consideradas como tóxicas o abusivas.


Por otro lado, los niños que no se sienten valorados, que son reprimidos, abusados o ignorados por sus madres, también desarrollan patrones de conducta desafiantes hacia el sexo opuesto. La posible tendencia a la agresividad, el miedo al abandono, ciertas conductas de sumisión en combinación de actitudes sexistas, represión de género, la búsqueda de relaciones tóxicas para descargar frustraciones o alimentar su baja autoestima, así como desarrollar dependencia económica, resistencia afectiva o apego excesivo, para demostrar a sí mismos que son valiosos, ya sea por medio de lograr la esperada aprobación parental o por experimentar temporalmente la sensación de poder sobre sus parejas.


Estos son solo algunos ejemplos, ya que las condiciones dependen de diversos factores como la personalidad, la dinámica familiar, el contexto social y las experiencias personales.



Generalmente, cuando una persona experimenta un intenso dolor por los vacíos o traumas emocionales de su pasado, puede caer en manos de personas mal intencionadas y presentar conductas de sumisión o miedo, que permiten la manipulación y las relaciones abusivas. Para evitar las relaciones dañinas a futuro y sanar las cicatrices del pasado, es importante detectar los patrones negativos y desarrollar habilidades socioafectivas para mejorar la autoestima, las relaciones sociales y la propia calidad de vida.


¿Cuáles son las principales habilidades socioafectivas?


- Aprender a resolver conflictos de forma pacífica y justa.

- Comunicar asertivamente las propias emociones.

- Promover el optimismo y logro de objetivos.

- Equilibrar un nivel saludable de autoestima.

- Fomentar las conductas de autocuidado personal.

- Mantener buenas relaciones interpersonales.

- Entrenar la empatía, objetividad y tolerancia hacia los demás.

- Practicar la escucha activa, evitando los juicios.

- Motivar las iniciativas positivas y compromisos.

- Desarrollar un buen autocontrol de emociones.

- Perseverar en las dificultades y obstáculos.

- Tomar decisiones responsables.

- Buscar la buena negociación y logro de acuerdos.

- Reconocer y valorar los propios derechos.

- Cumplir con las responsabilidades necesarias.

- Establecer límites, tanto personales como sociales.

- Comprender los beneficios de la autodisciplina.

- Respetar las diferencias con los demás.

- Actuar a favor mutuo y beneficio futuro.

- Estimular el bienestar personal y social.

- Defender los principios de cortesía y paciencia.

- Liderar en las situaciones necesarias.

- Colaborar con el trabajo en equipo.

- Apoyar socialmente, en medida de lo posible.

- Evitar conductas de riesgo.


Estas habilidades se pueden desarrollar con la práctica. Analizar los puntos fuertes y reconocer las propias áreas de oportunidad, permite aprender y entrenar los pilares necesarios para mejorar las dinámicas interpersonales. Para mayor información, enviar consulta vía inbox.