Estrés Postraumático: Cuando el miedo se aferra a los recuerdos

¿Qué es el estrés postraumático? ¿Cuáles son sus síntomas y posibles causas? ¿Existen recomendaciones de apoyo emocional para estos casos?


El concepto de estrés postraumático (TEPT) define un trastorno psicológico de ansiedad, que se caracteriza por la aparición de síntomas específicos después de ser expuesto a un acontecimiento extremadamente traumático, involucrando un daño físico, emocional o de naturaleza catastrófica para el individuo.


Se trata de una experiencia que aporta, en muy poco tiempo, un fuerte aumento de ansiedad en la vida psíquica, ya que fracasa toda la capacidad de controlarla, originando efectos duraderos a causa de la imposibilidad de recuperarse después del evento atemorizante.


Cuando una persona es expuesta a un acontecimiento de esta índole, como por ejemplo, sobrevivir a una guerra, sufrir fuertes pérdidas inesperadas, situaciones de violencia o enfrentar una gran cantidad de carga emocional negativa, es normal experimentar temor, amenazas a su integridad, desesperanza u horror intensos.


Este suceso traumático es re-experimentado a través de sueños vívidos desagradables, terrores nocturnos o recuerdos intrusivos recurrentes que provocan malestar físico y emocional. Es posible que se asocie con la sensación de que el suceso está ocurriendo de nuevo, presentando estrés psicológico intenso al exponerse a estímulos que simbolizan o recuerdan su experiencia negativa.



El efecto de este trastorno provoca la evitación persistente de estímulos asociados al trauma, hiper-sensibilidad y sobre-reactividad defensiva, por su constante lucha para controlar los pensamientos, sentimientos, conductas y conversaciones sobre el tema, incluyendo un profundo esfuerzo para evitar actividades, lugares o personas que motivan los recuerdos del trauma.


Este mecanismo de evitación puede producir la amnesia total o parcial del evento, presentando una reducción de interés social, denominada "anestesia emocional". Esta restricción de la vida afectiva disminuye la capacidad para sentir emociones, especialmente referentes al placer, la sexualidad, las expresiones de ternura, bondad o crear lazos de intimidad, junto a una sensación de un futuro desolador y pesimismo.


Algunos síntomas son el insomnio, irritabilidad o ataques de ira, dificultad para concentrarse, hiper-vigilancia, actitud defensiva constante, ansiedad, depresión, sensibilidad aguda, aislamiento social o aumento de estrés, que generalemente no existían antes del trauma. El tiempo mínimo de evolución de los síntomas es de un mes, provocando malestar significativo con deterioro social, laboral o de otras áreas importantes. Su diagnóstico requiere cumplir con las condiciones, si los síntomas persisten por más de seis meses.



El TEPT ha sido asociado a cualquier edad, género, cultura y diversos eventos causales, como lo son las catástofes naturales (terremotos, sismos, huracanes), tragedias provocadas por el hombre (guerras, terrorismo, violencia, maltrato físico, psicológico o emocional), accidentes, enfermedades, fobias, duelos, traiciones, rupturas en las estructuras básicas del individuo o situaciones estresantes de menor grado. En los niños las experiencias violentas o sexuales inapropiadas para la edad (aún sin violencia o daño físico real) se incluyen entre los acontecimientos traumáticos.



Cuando el agente estresante es obra de otro ser humano, el trastorno es de mucha mayor gravedad comparado a un acontecimiento natural. El bloqueo de la actividad externa y su incapacidad de reaccionar, aumentan la posibilidad de presentar este trastorno, ya que entre los factores que contribuyen a su desarrollo están el nivel en que afecta la vida íntima y personal, la duración del evento, el grado de vulnerabilidad y la reacción ante la situación altamente estresante.



Una recomendación frente a este tipo de casos, es el "método catártico". Este consiste en comunicar la experiencia para permitir una descarga emocional vinculada al acontecimiento traumático. Esto es posible, porque en el momento de los hechos el sujeto reprime los recuerdos asociados almacenándolos en su inconsciente, pero los afectos no se pueden reprimir y se transforman en angustia, ansiedad y diversos síntomas.


En cambio, cuando se libera verbalmente el recuerdo reprimido, se integra a la memoria para lograr afrontar, aceptar y superar la situación, así como desaparecer los síntomas. Una opción eficaz de tratamiento es la terapia psicológica profesional, donde se adaptan diversas técnicas para el manejo de emociones y herramientas de afrontamiento. Para mayor información, enviar consulta vía inbox.