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Sexualidad: ¿Adicción al sexo?

4 may 2020
2 min de lectura

Actualizado: 14 sept

¿Alguna vez has escuchado sobre la hipersexualidad? ¿Conoces sus posibles causas? ¿Acaso existen factores de riesgo para desarrollar este trastorno? Descubre ahora la respuesta...


La hipersexualidad es un trastorno psicológico cuya principal característica es un deseo sexual violento e insaciable, fuera de límites, en combinación de preocupaciones sexuales que tienden a dominar el pensamiento consciente. Su exagerada influencia interfiere y obstaculiza otros aspectos de la vida diaria.


El funcionamiento sexual y el instinto, están determinados de forma biológica tanto en el hombre como en la mujer. Estos aspectos pueden ser modificados por varios factores, como la manifestación de problemas psicológicos, padecimientos orgánicos o como resultado del consumo de drogas. Se ha comprobado que algunas lesiones en la zona límbica del cerebro, la aparición de tumores en áreas específicas o un desequilibrio hormonal, pueden ser también posibles causas de esta problemática.



Las dos vertientes más conocidas de la hipersexualidad, son la ninfomanía (mujeres) y satiriasis (hombres). Esta adicción al sexo, es generalmente ocasionada por padecimientos emocionales o traumas infantiles inconscientes, que no fueron resueltos correctamente en su momento.


Las mujeres que padecen este trastorno buscan afecto a través del sexo, pero al no encontrarlo, el vacío se vuelve mayor y la adicción imparable. En el caso de los hombres, es el miedo a perder el vigor sexual, el alto nivel de egocentrismo y el deseo de mantener la libido activa a cualquier edad. Definitivamente no es lo mismo pensar en sexo casualmente, que sufrir de un trastorno de hipersexualidad desenfrenada que limite todas las áreas de la vida.



¿Qué características acompañan comúnmente a este trastorno?


- Sentimientos de malestar, vergüenza, insatisfacción y culpa.

- Necesidad incontrolable de sexo, con experiencias sexuales de todo tipo.

- Incapacidad de formar lazos sentimentales.

- Ruptura y abandono de parejas, predominantemente sexuales.

- Problemas laborales, familiares, económicos y sociales.

- Desarrollar adicción a la pornografía, prostíbulos o sexo ocasional con desconocidos.

- Abandono de responsabilidades, por necesidad de satisfacción sexual instantánea.

- Caprichos sexuales absurdos, con fantasías exageradas.

- Trastornos de sueño o hambre constante.

- Amplia lista de actividades y parejas sexuales, sin compromiso.

- Un estilo de vida obsesivo, que gira en torno al sexo de forma general.

- Síntomas psicológicos y psiquiátricos adicionales.



¿Quiénes son más propensos a desarrollar estos síntomas?


1. Personas sumisas, bajo severas represiones familiares.

2. Hombres/mujeres víctimas de abuso o violación sexual.

3. Personas que sufren de un desorden bipolar, dependiendo de su estado de ánimo.

4. Personas con fuertes problemas psico-emocionales o padecimientos orgánicos.

5. Adictos a drogas como las anfetaminas, opiáceos y andrógenos.


Este tipo de padecimiento se considera de gravedad a causa de las posibles consecuencias negativas en la salud, como el contagio de enfermedades de transmisión sexual, riesgos en la seguridad personal, perturbación emocional o embarazos no deseados. Se recomienda acudir a terapia psicológica profesional, en combinación con tratamiento médico-farmacológico.


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