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Salud Cerebral: Estrategias de Neuroprotección

18 abr. 2022
3 min de lectura

Actualizado: 21 oct.

¿Por qué es importante la salud cerebral? ¿Cuáles son las recomendaciones para preservarla? ¿Qué alimentos se recomiendan para una buena nutrición cerebral? Si el tema de hoy es de tu interés, te invito a conocer los datos más relevantes...


La salud cerebral involucra el sano desarrollo del cerebro, el cumplimiento de sus funciones y el buen mantenimiento de sus redes neuronales según la edad. Se considera de vital importancia para prevenir o ralentizar el deterioro cognitivo, minimizar el impacto de posibles lesiones y ayudar en la recuperación de enfermedades.



¿Qué factores neuro-protectores se recomiendan para cuidar la salud del cerebro?


- Mantener una sana alimentación y constante hidratación.

- Cuidar la higiene del sueño, con una rutina saludable para el descanso.

- Hacer ejercicio físico de 3 a 5 veces por semana, con un mínimo de 30 minutos.

- Realizar actividades de estimulación cognitiva, por lo menos 20 minutos diarios.

- Aprender técnicas de control de estrés para disminuir los niveles de cortisol en corto plazo.

- Regular el manejo de emociones, con énfasis en temas de ansiedad y depresión.

- Evitar en lo posible estimulantes como la cafeína, exceso de azúcares o sustancias dañiñas.

- Aumentar la reserva cognitiva para mejorar la velocidad de adaptación a los cambios.

- Tomar nuevos cursos para estimular el aprendizaje y memorización de conocimientos.

- Motivar la creatividad por medio de actividades artísticas y manualidades.

- Disfrutar de algunas actividades de recreación y mantener una actitud positiva.

- Desarrollar habilidades nuevas como cantar, bailar, tocar música, escribir o cocinar.

- Disponer momentos para la lectura, juegos de estrategia y dinámicas interactivas.

- Resolver rompecabezas, crucigramas, sudoku, scrabble, ajedrez, dominó y memoramas.

- Conocer nuevos lugares, viajar frecuentemente, aprender idiomas.

- Encaminar un estilo de vida espiritual y dedicar algunos tiempos a la meditación.

- Buscar oportunidades para socializar positivamente, ya sea presencial o virtual.

- Crear redes cercanas de apoyo y lazos afectivos saludables.

- Planificar nuevas metas personales y proyecto de vida.

- Llevar un buen control de salud en general, más aún en temas visual y auditivo.

- Motivar la salud preventiva en cada etapa de la vida y siempre evitar la automedicación.

- Priorizar la adecuada higiene, estrategias de relajación y cuidados personales necesarios.

- Revisar los niveles de oxigenación en casos de dificultad respiratoria.

- Supervisar los horarios y dosis de medicación en casos especiales.



Es altamente recomendable hacer ejercicio físico de forma regular, así como mantener una alimentación balanceada, saludable y natural. En temas de nutrición cerebral para un buen funcionamiento y rehabilitación cognitiva, la alimentación mediterránea o la dieta MIND, ofrecen grandes beneficios. Ambas incluyen una buena variedad de vegetales verdes, frutos rojos y pescados azules.


¿Cuáles nutrientes deben estar presentes para una sana alimentación cerebral?


Es importante incluir alimentos ricos en Vitamina B12, C, D, Omega 3, Citicolina, Colina y Magnesio. Algunos ejemplos con estos nutrientes esenciales pueden ser:


Vitamina B12: Lechuga, pepino, ciruela, frutos secos.

Vitamina C: Naranja, pimientos, fresas, melón, tomate.

Vitamina D: Exposición solar de 20 minutos diarios.

Omega 3: Pescado azul, salmón, atún, sardinas, yogurt, nueces.

Citicolina: Hígado, huevo, leche, carne bovina, mariscos, coliflor.

Colina: Brócoli, champiñones, zanahoria, pollo, carne roja, cacahuates.

Magnesio: Plátanos, aguacate, granos enteros, almendras, chocolate oscuro.


Existen también algunos factores de riesgo para el envejecimiento cerebral y el desarrollo de demencias a temprana edad. Algunos a considerar serían el estrés crónico, los problemas de obesidad e hipertensión, enfermedades cerebro-vasculares, diabetes, trastornos tiroideos, depresión clínica, sedentarismo, trastornos del sueño, tabaquismo y adicción a sustancias (alcohol o drogas). Así como circunstancias externas que afectan a la calidad o estilo de vida, por ejemplo, ser víctima de abusos y violencia, entre otros.


La prevención del deterioro cognitivo es la clave. Por ello, se recomienda a cualquier edad, comenzar el entrenamiento en estrategias de neuro-protección y seguir las indicaciones para fomentar nuevas rutinas saludables. Entre mayor sea la reserva cognitiva, mayor compensación existirá frente a la presencia de alteraciones cerebrales futuras.


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